Obispo Sullivan celebrará una Misa por las Familias InmigrantesPor Mike Jordan Laskey for the Catholic Star Herald
“Las historias nos hacen sentir más vivos, más humanos, más valientes y más amorosos”, dijo Madeleine L’Engle, autora del libro A Wrinkle in Time (Una Arruga en el Tiempo).
En febrero, fui a una reunión con unos 50 sacerdotes, religiosas y laicos de toda la diócesis, quienes trabajan con las comunidades de inmigrantes en sus parroquias.
Me senté allí y escuché muchas historias que desgarran el corazón.
Escuché historias acerca de feligreses que habían llegado al Sur de Nueva Jersey, de todas partes del mundo – del sudeste de Asia, Oriente Medio, una docena de países de América Latina – buscando una vida mejor para sus familias. Me enteré de familias que fueron separadas por la deportación, de padres que fueron separados de sus esposas e hijos. Me enteré de abogados de inmigración sin escrúpulos que exigen decenas de miles de dólares a los clientes y luego desaparecen. Me enteré de los adultos jóvenes que no pueden participar en su grupo de jóvenes de la parroquia porque tienen miedo a que si le toman las huellas digitales – lo cual por lo general es una condición previa para realizar cualquier trabajo con niños – las autoridades se enterarían que sus padres los trajeron a Estados Unidos sin documentación.
Estas historias encendieron un sentido de urgencia en el salón: nos dimos cuenta que a través de la diócesis, estamos viendo la dignidad dada por Dios a nuestras hermanas y hermanos, socavada por un sistema de inmigración injusto. Necesitamos escuchar estas historias de familias que luchan, para convertirnos en una iglesia más viva, más humana, más valiente, más amorosa.
Este es el momento de hacer algo. Nuestros líderes electos en Washington han comenzado una reforma migratoria, y, como Iglesia, tenemos que hacer que se escuchen nuestras voces.
Siguiendo el liderazgo de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, quien ha sido una apasionada defensora de la reforma migratoria durante años, la Diócesis de Camden se complace en anunciar una serie de eventos destinados a realzar las familias inmigrantes y actuar por una reforma migratoria.
En primer lugar, el Obispo Sullivan celebrará una Misa bilingüe por las Familias Inmigrantes, el viernes, 3 de mayo, a las 7:30 pm en la Parroquia de la Divina Misericordia en Vineland (23 West Chestnut Ave., Vineland, NJ 08360). Están todos invitados a ir y orar por las familias inmigrantes y por una reforma migratoria justa. El cuidado de los migrantes es algo muy cercano al corazón de nuestro Obispo Sullivan – él habla español con fluidez y conversa en Mandarín, y ha pasado gran parte de su sacerdocio cuidando de las comunidades de inmigrantes en la Ciudad de Nueva York.
En segundo lugar, las parroquias de la diócesis van a celebrar el “Domingo de Justicia para los Inmigrantes”, el 4 y 5 de mayo. Durante la misa se ofrecerán oraciones por la reforma migratoria, y usted podrá participar en una campaña de tarjetas postales, organizada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, pidiendo a nuestros líderes electos que desarrollen una reforma migratoria justa. Los obispos urgen al Congreso a aprobar una reforma que:
— Proporcione un camino hacia la ciudadanía para los indocumentados en el país;
— Preserve la unidad familiar como piedra angular de nuestro sistema de inmigración nacional;
— Proporcione caminos legales para los trabajadores inmigrantes poco calificados, para venir y trabajar en los Estados Unidos;
— Restaure las garantías procesales a nuestras políticas de control migratorio, y
— Evalúe las causas (factores de expulsión) de la migración, tales como la persecución y la disparidad económica.
En tercer lugar, inspirados por las historias migratorias compartidas en esa reunión en febrero, en las próximas semanas vamos a publicar una serie de artículos en estas páginas y en el “blog” de Vida y Justicia (http://camdenlifejustice.wordpress.com) – un lugar en Internet donde nuestros hermanos y hermanas católicos inmigrantes del Sur de Nueva Jersey pueden compartir sus historias con nosotros.
Al reflexionar sobre nuestro llamado a apoyar a los inmigrantes, el Arzobispo de Filadelfia Charles Chaput nos ofrece algunas palabras de fortaleza. “Nos convertimos en lo que hacemos, para bien o para mal”, escribió recientemente el Arzobispo Chaput. “Si actuamos y hablamos como intolerantes, eso es lo que nos convertimos. Si actuamos con justicia, inteligencia, sentido común y misericordia, entonces nos convertimos en algo muy diferente. Nos convertimos en el pueblo y la nación que Dios quiere que seamos.
La crisis de inmigración crónica de nuestro país es una prueba de nuestra humanidad. El pasar esta prueba está de parte nuestra. Es por eso que la comunidad católica debe involucrarse en el asunto de la reforma migratoria, desinteresadamente y con la máxima prudencia como sea posible – no mañana o la próxima semana, sino ahora. El futuro de nuestro país depende de ello. “, dijo Chaput.
