Los obispos estadounidenses responden al argumento de que los inmigrantes indocumentados violan la ley, y por lo tanto no deben ser recompensados permitiéndoles quedarse

Quienes se oponen a la inmigración utilizan el argumento, “que se violó la ley”, como una forma de combatir todas las propuestas que proporcionan estatus legal a los inmigrantes indocumentados. También dicen que Estados Unidos no debería recompensar a “infractores de la ley”, y frases como “¿Qué parte de lo ilegal no entiendes?” Su intención es detener cualquier discusión del por qué estas personas están fuera de la ley, cuáles son las consecuencias o daños que ocasiona esta situación a los Estados Unidos, y si la ley que se violó es o no justa y debe ser cambiada para mayor beneficio de los Estados Unidos. El usar estos argumentos, también implica que los inmigrantes indocumentados, al estar fuera de la ley, son criminales. Mi primera reacción es responder a la pregunta de por qué y los daños. Una gran parte de los migrantes y sus familias, entran a los Estados Unidos para sobrevivir mediante la búsqueda de empleos. Una vez que cruzan la frontera México-Estados Unidos, el 80 por ciento encuentra empleo. Su intención no es dañar a los Estados Unidos, sino trabajar y, al hacerlo, ayudar a nuestro país y a la economía. Por lo tanto, si ellos vienen aquí a trabajar y ayudar a nuestra nación, debemos preguntarnos si la ley de inmigración actual, que los obliga a esconderse en las sombras y no les ofrece ninguna protección, es justa.

Por otra parte, la disponibilidad de visas para entrar al país por la vía legal, ya sea para trabajar o reunirse con los miembros de la familia, está gravemente limitada y ni siquiera satisfacen las demandas del mercado laboral. Mientras que la Iglesia apoya el Estado de Derecho, hay momentos en que las leyes deben ser examinadas a través del lente de la justicia, y ser cambiadas. El sistema actual de inmigración está roto en muchos aspectos y contribuye al abuso, la explotación, e incluso muertes de migrantes que de otra manera contribuyen con su trabajo y talento a nuestra nación. Mientras que los inmigrantes indocumentados están fuera de la ley y así “violan” la ley, la ley injusta, obsoleta e inadecuada también los destruye. Nuestra nación no puede permitir ambas cosas.

Por otra parte, los inmigrantes indocumentados no son criminales – no han violado la ley penal. Sólo han violado el derecho civil, como lo hacemos nosotros cuando violamos una ordenanza de tráfico. El Tribunal Supremo Federal ha sostenido que un procedimiento de deportación es una acción puramente civil para determinar la elegibilidad para permanecer en este país, no para castigar la entrada ilegal…. “El propósito de la deportación no es castigar las transgresiones del pasado, sino para poner fin la continua violación de las leyes de inmigración.”

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