Inmigración a Formando la Consciencia

Traducción: Sister Sonia Avi

Setentiocho africanos del país de Libia, Norte de Africa,navegaron rumbo a Europa el 21 de agosto del 2008 en busca de trabajo, comida y la oportunidad de poder proveer a sus familias con lo necesario. Los estadounidenses probablemente describirían a estas personas como “ilegales” o “indocumentados” ya que, cierto es, no tenían documentos.

Dada la tormenta durante el viaje, el bote se volcó y setenta personas se ahogaron.

A diario personas como los libaneses antes mencionados dejan sus países de origen. Muchos de ellos podrían ser considerados migrantes con necesidades económicas, algunos legalmente admitidos, otros ingresando en las oscuridades de la noche. Estas personas dejan sus países de origen porque no tienen trabajo. Aquí en la diócesis de Camden, las Caridades Católicas junto con el Centro de Leyes y Justicia social al igual que la Oficina del Ministerio Hispano con el apoyo de muchas parroquias desplegan esfuerzos enormes para poder ofrecer algo de esperanza a las personas indocumentadas que vienen buscando trabajo. 

Otras personas se ven obligadas a dejar sus países de origen por razones de guerras, persecuciones o la posibilidad de las mismas. A estas personas las consideramos refugiados. Aquí en la diócesis de Camden las Caridades Católicas reubicará un total de 200 refugiados en lo que va del 2008. 

Algunas personas más, en iguales o similares situaciones a las antes mencionadas, son víctimas de personas mal intencionadas que sólo buscan usarlas como objetos sexuales o trabajadores migrantes temporales. Estas personas son realmente víctimas de comercios ilegales de personas. Algunas terminan siendo esclavos. Aquí en el Sur de Nueva Jersey, la diócesis de Camden a través de las Caridades Católicas busca erradicar el comercio ilegal de personas. 

El Papa Benedicto XVI rezó por los 70 hermanos y hermanas africanos que terminaron ahogándose cerca de las costas de Malta. El Santo Padre hizo el siguiente comentario: “la migración es un fenómeno que ha estado presente desde los inicios de la historia humana, y por esta misma razón, siempre ha caracterizado las relaciones entre países y sus gentes. La emergencia en la que la migración se ha convertido en nuestros tiempos, sin embargo, nos interpela no sólo a buscar caminos de solidaridad , sino que además, a ofrecer respuestas políticas efectivas.” 

Aquí en los Estados Unidos la política migratoria se ha convertido en un tema tremendamente cargado de emociones negativas dada las enormes cantidades de migrantes indocumentados que vienen llegando al país desde Mexico, América Central y América del Sur. Pero, sobretodo por el simple hecho de tener la piel oscura la situación parece inevitable de convertirse en el tema politico de manejos partidarios. 

Conocido es que partidos politicos siempre han apelado a temas emocionales tal como el tema migratorio ilegal para conseguir el apoyo politico que necesitan.  Estos actos politicos son manipulaciones demagógicas que sólo nos dividen. 

Mientras tanto, una gran mayoría de los estadounidenses de buena voluntad están sinceramente preocupados por sus puestos laborales y subsistencia porque saben que personas indocumentadas pueden ser contratadas por un sueldo mínimo. Para personas que se encuentran al final de la escalera económica, esta situación puede ser muy preocupante en realidad. 

Por lo tanto, cuando el Papa Benedicto anima a la población estadounidense a “desarrollar, mediante consenso, algunas iniciativas y estructuras que continúen adaptándose a las necesidades de migrantes irregulares,” el Santo Padre está reconociendo la complejidad del tema en mención. Necesitamos educarnos a nosotros mismos. Un buen lugar de inicio para esta educación sería acceder a la página web Justicia para los Inmigrantes ( www.justiceforimmigrants.org). 

Como católicos estamos llamados a lidiar con estos temas tan complejos. Debemos pensar, leer e informarnos correctamente para poder educar nuestras conciencias. El tema migratorio es un excelente ejemplo y momento para todos aquellos que nos sentimos cómodos con el mensaje evangélico que realmente debe aflijirnos. En ese espíritu cito un mensaje “incómodo” del Obispo Wenski de la diócesis de Orlando:

“Los llamados ‘ilegales’ son tales no porque hayan buscado desafiar la ley, sino porque la ley no les provee con las formas de regularizar su estado legal en el país nuestro que sí necesita sus servicios laborales: estas personas no están rompiendo la ley, la ley los está rompiendo a ellos.” 

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