WASHINGTON— En honor del quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II y el vigésimo aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, el Papa Benedicto XVI ha anunciado un Año de la Fe, a partir del 11 de octubre y concluyendo el 24 de noviembre 2013, para fortalecer la fe de los Católicos y llevar el mundo a la fe con sus ejemplos. El Año de la Fe, tiene la intención de reflejar uno de los temas del pontificado del Papa Benedicto, la Nueva Evangelización.
Peter Murphy, D.Min., Director Ejecutivo del Secretariado de Evangelización y Catequesis de la Conferencia Católica de Obispos de los Estados Unidos (USCCB), comparte “Siete cosas que los Católicos deben saber acerca de la Nueva Evangelización.”
1. No es nueva en contexto, pero nueva en energía y en enfoque. La Nueva Evangelización vuelve a proponer la fe a un mundo en busca de respuestas a las preguntas más profundas de la vida. Es un llamado a compartir a Cristo y anunciar el Evangelio con energía renovada y através de constantes cambios de métodos, para nuevas y diferentes audiencias.
2. Se empieza con la conversión personal. La Nueva Evangelización comienza internamente y se extiende hacia el exterior. Estamos llamados a profundizar nuestra fe de manera que podamos compartirla mejor con los demás. El entonces, Cardenal Joseph Ratzinger, describió esto en el año del Jubileo 2000, como a atreverse a tener fe con la humildad de la semilla de mostaza que se deja en manos de Dios como y cuando el árbol crecerá. La conversión a Cristo es el primer paso.
3. Es para creyentes y no creyentes por igual. El Arzobispo de Filadelfia Charles Chaput, OFM Cap., observó recientemente que las personas más difíciles de evangelizar son las que piensan que ya han sido convertidos. Así que si se trata de alguien en misa todos los domingos, un católico inactivo o alguien para quien la religión no es parte de la vida, la Nueva Evangelización invita a todos a descubrir la fe de nuevo.
4. Se trata de un encuentro personal con Jesucristo. Antes de que una persona pueda compartir a Cristo con otros, primero debe experimentar a Cristo en su propia vida. La Nueva Evangelización se trata de promover un encuentro personal con Cristo para todas las personas, dondequiera que se encuentren en sus vidas. Ya sea que esto signifique encontrar la fe por primera vez o propagar la Buena Nueva, los esfuerzos más auténticos y eficaces son los más cercanos a Cristo.
5. No es un momento aislado, si no una práctica constante. La conversión personal y el encuentro con Cristo es una experiencia continua que dura toda la vida. Los Católicos están bendecidos al encontrar a su Señor y Salvador, Jesucristo en los Sacramentos. Los Católicos están llamados a vivir de una manera que refleje el amor de Cristo. El amor de Dios es compartido con nuestros vecinos através del cuidado de los pobres y de dar la bienvenida a aquellos que se sienten alejados de Dios.
6. Intenta contrarrestar la cultura secular. G.K. Chesterton escribió que “cada generación es convertida por el santo que más la contradice.” La Nueva Evangelización responde al movimiento continuo de la sociedad occidental alejada de la religión, instando a los católicos a compartir con entusiasmo a Cristo con la palabra y através del testimonio creíble de sus vidas. Es por ello que el Papa Benedicto anima a los católicos a estudiar la vida de los santos durante el Año de la Fe y aprender de sus ejemplos.
7. Es una prioridad para la Iglesia. El Beato Papa Juan Pablo II lo convirtió en una de las principales prioridades en sus 26 años de pontificado. Continuando esto, el Papa Benedicto fundó el Consejo Pontifico para Promover la Nueva Evangelización en el 2010 y lo convirtió en el tema del Sínodo de los Obispos del 2012. Los obispos de Estados Unidos emitieron un documento en abril, “Discípulos llamados a dar testimonio: La Nueva Evangelización,” centrado en dar la bienvenida a los Católicos inactivos de regreso a la fe. La Nueva Evangelización tiene una urgencia al respecto, una urgencia para todos los Católicos a abrazar la gracia de su llamado bautismal y compartir la Buena Nueva de Jesucristo con sus familias, amigos y vecinos.
Más información sobre la Nueva Evangelización está disponible en línea: www.usccb.org/beliefs-and-teachings/how-we-teach/new-evangelization/
El matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer tiene sus raíces en el derecho natural. A través de toda la historia de la humanidad, el matrimonio ha sido considerado como la unión de hombre y mujer. El matrimonio como la unión de hombre y mujer existió mucho antes de que se estableciera cualquier nación, religión o ley. El matrimonio que une a las madres y a los padres en la tarea de la crianza de los hijos es el fundamento de la familia y la familia es la unidad básica de la sociedad.
Lamentablemente, hoy en día la institución del matrimonio se ve desafiada por una sociedad tan preocupada por la libertad individual que algunos ven el matrimonio como una conveniencia temporaria o desechable. Más aún, en la legislatura de Nueva Jersey se está intentando sancionar una ley que cambiaría la definición misma de matrimonio, actualmente considerado como la unión de hombre y mujer.
Como ciudadanos, debemos proteger el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. La unión de personas del mismo sexo puede representar un nuevo y diferente tipo de institución, pero esa unión no es matrimonio y no debería tratársela como tal.
¿Qué puede hacer para ayudar a proteger el matrimonio? Hoy les pedimos a todas las personas de buena voluntad que hagan tres cosas sencillas. Primero, que recen por todas las parejas casadas y todas las familias. Segundo, que reflexionen sobre esta importante pregunta: “¿Cómo puedo ayudar a mi familia y a las familias con las que me relaciono a crecer en la esperanza, el amor, la paz y la alegría?” Tercero, les pedimos a todos que lleguen a sus vecinos, a sus legisladores y al gobernador para transmitirles un simple mensaje: “Preserven la definición de matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer”
Con la siguiente información pretendemos ayudarlos a entender por qué el matrimonio puede ser solamente una unión entre un hombre y una mujer.
¿Por qué los ciudadanos deben interesarse por la definición de matrimonio adoptada por el estado?
Los ciudadanos deben interesarse por el trato que da el gobierno al matrimonio porque las autoridades civiles son las responsables de proteger a los niños y al bien común, y el matrimonio es indispensable para ambos propósitos. Los ciudadanos tienen el derecho y el deber de hacer responsables a las autoridades civiles de la forma en que administran la institución del matrimonio. Los ciudadanos tienen también la responsabilidad de oponerse a las leyes y las políticas que injustamente tildan de intolerantes a las personas o las someten a acusaciones de discriminación ilegítima simplemente por creer y enseñar que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer.
¿Por qué debe tratarse a dos individuos del mismo sexo en forma diferente a como se trata a las parejas casadas que no pueden concebir hijos?
El matrimonio beneficia a la sociedad uniendo a los hombres con las mujeres, las dos mitades complementarias de la raza humana. Independientemente de si pueden concebir hijos o no, un hombre y una mujer unidos en matrimonio realzan la importancia de este ideal. En contraposición a ello, si el gobierno insiste en que las uniones de personas del mismo sexo son “iguales” a las uniones de hombre y mujer, estará enseñando no solo que las madres y los padres ya no son nec
esarios para los hijos, sino que la unión de los sexos ya no es más un ideal importante. Las personas de la misma orientación sexual tienen derecho a vivir como elijan hacerlo, pero no tienen derecho a redefinir el concepto de matrimonio para todos modificando la legislación civil.
¿No son acaso los padres o madres sin pareja una valiosa contribución a la vida familiar?
De ser así, ¿por qué los compañeros del mismo sexo no pueden ser vistos de esta forma?
La relación amorosa y estable de una madre y un padre durante toda la vida, solo encontrada en el matrimonio, proporciona las condiciones ideales para la crianza y la sociabilización de los hijos. El matrimonio representa el modo en que enseñamos y reforzamos este ideal.
Por supuesto, algunos niños son criados en situaciones diferentes a la de la familia tradicional de padre y madre, y los amorosos y respetables padres o madres sin pareja y otros miembros de la familia hacen contribuciones importantes y valiosas para el bienestar de estos niños. Pero apoyar a las familias monoparentales, como una sociedad justa y compasiva debe hacer, es muy distinto a crear deliberadamente familias sin madre o sin padre y considerarlas como si fueran lo mismo que los matrimonios.
¿Pero prohibir el “matrimonio” entre personas del mismo sexo no es acaso discriminar injustamente?
No. Siempre debemos recordar que cada persona tiene una dignidad inherente a ella. Al igual que todos los otros seres humanos, nuestros hermanos y hermanas homosexuales son hijos amados de Dios. En consecuencia, la Iglesia Católica afirma que ellos “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta” (Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2358).
Queda claro, entonces, que los derechos humanos fundamentales de las personas homosexuales deben ser defendidos y todos debemos esforzarnos por eliminar cualquier forma de injusticia, opresión o violencia contra las personas homosexuales.
Sin embargo, no es “discriminación injusta” tratar cosas diferentes de manera diferente. Las uniones entre personas del mismo sexo, no son, de hecho, lo mismo que la unión en matrimonio entre un hombre y una mujer. Un tipo de unión podría en algún momento generar hijos, el otro nunca; un tipo de unión respeta y expresa la complementariedad inherente al hombre y a la mujer, el otro no. Por lo tanto, tratar como “matrimonio” un solo tipo de unión, y no el otro, no solo está permitido, sino que también debe exigirse. Por cierto, lo que sí es una injusticia es considerar esta diferenciación como una intolerancia.
¿El “matrimonio” entre personas del mismo sexo es un derecho civil?
El “matrimonio” entre personas del mismo sexo no es un derecho civil. Un fuerte deseo no constituye un derecho civil. Cada hombre y cada mujer tienen el derecho de contraer matrimonio, pero el matrimonio como institución solo puede darse entre un hombre y una mujer. Los gobiernos no tienen el poder de definir el matrimonio de otra forma, pues se trata de una institución humana permanente que no debe su existencia a ningún gobierno.
Asimismo, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo no es un derecho civil porque las parejas constituidas por personas del mismo sexo no pueden cumplir con el propósito público fundamental del matrimonio: juntar al hombre y a la mujer en la única clase de unión capaz de generar nueva vida y darle una madre y un padre a los hijos.
¿Mantener la definición de matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer privaría a los compañeros, en una unión civil, de los privilegios de visita al hospital? ¿Definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer les quitaría a los compañeros, en una unión civil, los beneficios que actualmente reciben de los empleadores?
No. En Nueva Jersey, la Ley de Unión Civil ya proporciona derechos, beneficios y protecciones a las personas que deciden establecer uniones no maritales. Así lo establece claramente esta Ley:
Las parejas en la unión civil tendrán los mismos beneficios, protecciones y responsabilidades bajo la ley, independientemente de que estos surjan del derecho escrito, órdenes judiciales o administrativas, políticas públicas, el derecho estricto (common law) o cualquier otra forma de ley civil, que los otorgados a los esposos en el matrimonio. [Leyes de N.J. 37:1-31(a)]
La Ley también establece que las parejas en la unión civil tienen derecho a los beneficios y las protecciones de “las leyes relativas a seguros, salud y jubilaciones y pensiones”. [Leyes de N.J. 37:1-32e]. Asimismo, la Ley prohíbe una serie de prácticas de empleo ilegales utilizadas por empleadores que no aplican la Ley en su totalidad.
La Ley de Órdenes Médicas relacionadas con el Tratamiento para Prolongar la Vida (POLST, por sus siglas en inglés), sancionada por el Gobernador Christie en diciembre de 2011 garantiza por ley que todos los pacientes adultos tienen el derecho de designar a un representante de su elección y darle la facultad de comunicar específicamente de qué manera desearía ser tratado el paciente, incluso en el caso de que este perdiera la capacidad de expresar sus preferencias en lo que respecta a tratamientos para prolongar la vida. La Ley POLST permite incluso al paciente autorizar a su representante a revocar o modificar las decisiones del paciente en caso de que este último perdiera la capacidad de tomar decisiones.
Más aún, muchas organizaciones han aprobado Directivas Anticipadas para el Cuidado de la Salud que permiten a los individuos designar a la persona que deseen para actuar como responsable de la toma de decisiones sobre cuidados de la salud.
En síntesis, no hay pruebas que apoyen los reclamos de que en Nueva Jersey los compañeros en parejas del mismo sexo no pueden ayudarse tomando decisiones sobre el cuidado de la salud juntos o uno para el otro. Este derecho está garantizado por ley.
