Felicidades Clase de 2020

Lo siguiente es una versión editada de un discurso que ofrecí a los graduados de nuestras escuelas preparatorias diocesanas Católicas durante sus ceremonias virtuales de graduación. Por favor, compártanlo con los graduados de escuelas preparatorias públicas en su familia o vecindario. Esas mujeres y hombres jóvenes son tan importantes para mí y para nuestra iglesia como lo son los graduados de nuestras escuelas preparatorias Católicas.

¡Felicidades Clase de 2020 en su graduación de la escuela preparatoria! Este es un logro del que deberían de estar orgullosos.

Su último año ha sido único. Fue interrumpido en marzo. Soportaron decepciones como faltar al baile de graduación, un viaje de graduación, una noche de premios para graduandos, una ceremonia tradicional de graduación con sus padres orgullosamente observando mientras caminaban por el pasillo con la música de la obra maestra de Sir Edward Elgar, “Pomp and Circumstance”. Él escribió esa pieza para la coronación del Rey Eduardo VII y desde principios del siglo XX se ha tocado en todas las

ceremonias de graduación en nuestro país. Desafortunadamente, para us-tedes, la Clase de 2020, no hubo demasiado alboroto y estas son cir-cunstancias muy inusuales.

Han experimentado muchas pérdidas desde ese día de marzo cuando dejaron la escuela y nunca regresaron. Extrañan a sus equipos, sus amigos, maestros y clubs. Nuevas palabras han entrado en su vocabulario: distanciamiento social; aislamiento; cuarentena; CDC (Centro para el Control de Enfermedades); cierre de emergencia; coronavirus; COVID-19. Ustedes quedaron sujetos a nuevas formas de educación, como el aprendizaje virtual, el aprendizaje remoto, la enseñanza en línea y transmisiones en vivo.

Conscientes de la avalancha de enfermedades y muertes que han resultado en nuestro país, aquí en Nueva Jersey y en todo el mundo, les ofrezco tres lecciones para aprender de esta experiencia.

La primera lección es que todos estamos interconectados. No hay eventos fuera de nosotros. Esta es una verdad que afecta cómo entendemos la vida y cómo vemos el mundo y la gente del mundo. Hay algunos en nuestra sociedad y más allá que se niegan a reconocer esto, pero este virus nos ha hecho conscientes de lo interconectados que estamos. En la Iglesia profesamos la comunión de los santos, lo que hace que la interconexión sea una cuestión de fe.

La segunda lección es que, de vez en cuando, la vida nos hace malas jugadas y sufrimos desastres personales. Cuando esta sea su experiencia, recuerden que son Cristianos que siguen a Jesús, nuestro Señor y Salvador. Él pasó por una mala jugada de la cual se elevó a la gloria. Su patrón, de muerte y resurrección, es el patrón para nosotros Sus seguidores.

La tercera lección es que esta pandemia nos ha obligado, incluso a us-tedes a los 17 o 18 años de edad, a enfrentar su mortalidad humana y la eventualidad de la muerte. Ustedes están conscientes de la asombrosa cantidad de personas infectadas y el número de víctimas humanas que han resultado. Creemos que la Vida Humana es sagrada. También creemos que el origen y el destino de la vida humana están en Dios.

Los animo a que no caigan en la trampa de sentirte tristes por ustedes mismos. Pueden sonreír detrás de la máscara. Pueden reunirse en línea con amigos y familiares. Pueden encontrar maneras creativas de conectarse. Pueden rezar con nuestra Iglesia

siguiendo las Misas en vivo de nuestras parroquias. La vida aislada es bella y santa. Pronto podrán ir a la iglesia el domingo, el Día del Señor, siguiendo las restricciones necesarias para reunirse.

En conclusión, comparto con ustedes una de mis canciones favoritas del drama musical, EVAN HANSEN, sobre un estudiante del último año de preparatoria que está lidiando con muchos cambios y problemas en su vida; la canción se titula “NO ESTÁS SOLO, SERÁS ENCONTRADO”. El coro le canta a Evan en su sufrimiento “Deja entrar la luz del sol, sus rayos te levantarán y te harán resurgir de nuevo”. Lo mismo les digo yo a us-tedes, clase de 2020, “Deja entrar la luz del sol, sus rayos te levantarán y te harán resurgir de nuevo”. Sin importar estas circunstancias inusuales, con mucho entusiasmo les digo ¡FELICIDADES CLASE DE 2020! Dios los bendiga a cada uno de ustedes.

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