Mensaje de Pascua

San Juan, el evangelista, relata sobre el primer Domingo de Pascua: “El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro.” (Juan 20:1) Estaba “oscuro” porque era temprano en la mañana y estaba “oscuro” porque María aún no había creído que Jesús resucitó de entre los muertos. Cuando se encontró con el Señor Resucitado, la “oscuridad” que experimentó dentro de sí cambio como le paso a Pedro, como paso con el discípulo amado de Jesús, y como le pasó a los demás que finalmente creyeron que Él resucitó de entre los muertos.
Desde entonces, para todos los que profesan que Jesús de Nazaret resucitó de entre los muertos, la “oscuridad” se atenúa por la Luz de la Fe en el Cristo Resucitado. En la Pascua, la Resurrección del Señor, brilla la Luz de la Fe en la “oscuridad” que podemos experimentar, incluso la “oscuridad” del pecado.
Que esta Pascua 2020 traiga la Luz de la Resurrección de Jesús a la “oscuridad” por la que estamos pasando mientras lidiamos con el Coronavirus: su rápida propagación; el sufrimiento físico y en algunos casos la muerte que causa a sus víctimas; los efectos destructivos que está teniendo en nuestra economía; los millones que están desempleados porque la sociedad se ha apagado; nuestra dilatada industria médica; familias que han perdido seres queridos y ni siquiera pueden tener un funeral. Esta Pascua 2020 está precedida por la “oscuridad” como lo fue la primera Pascua para María Magdalena; pero enseguida viene la mañana de Su resurrección, luego viene la luz; entonces viene la vida.
Todo fue tan inesperado, el que Él murió en la Cruz y fue sepultado en la tumba, que resucitó de entre los muertos, pero esto es lo que Dios puede hacer. Este es el Misterio Pascual, de la muerte a la vida. El sufrimiento y la muerte de Jesús no reemplaza nuestro sufrimiento y muerte, pero nos da solidaridad a los que somos bautizados en Él, la solidaridad de Dios está con nosotros en nuestro sufrimiento y muerte. Su Resurrección nos trae la promesa de que resucitaremos a la vida eterna.
Nunca habíamos celebrado un Domingo de Pascua como la Pascua 2020. Ni siquiera podemos ir a la iglesia para la Misa del Domingo de Pascua. ¿Quién hubiera pensado o imaginado alguna vez semejante situación? No permitamos que este presente “oscuro” cubra la luz que la fe de Pascua trae a nuestras vidas. Dejemos que brille la luz de la Resurrección en nosotros que estamos rodeados por la “oscuridad” del Coronavirus y sus efectos en nosotros y en nuestra forma de vida. Dirijámonos al Señor Resucitado y orémosle: “Ten piedad”. Dios no se molesta por nuestras súplicas. Continuemos suplicando. Sigamos molestándolo. Nuestras oraciones y súplicas ayudarán a la luz de la Pascua a brillar en la “oscuridad” que nos rodea.
Recuerdo las Pascuas de mi infancia en el Bronx durante los años cincuenta. Cada pieza de ropa era nueva. Nuestra casa resplandecía de limpia. Después de la Misa de la mañana comíamos un gran desayuno irlandés de salchichas, huevos, morcillas con panecillos de la panadería italiana del barrio; a las 3PM la comida de Pascua, siempre un cordero asado con unas 10 verduras diferentes. (¡Mi madre irlandesa nunca superó la hambruna!) El postre se servía cerca de las 7PM cuando llegaba mi tía con su esposo y mis primos. Todos los postres eran hechos en casa. No existía tal cosa como comprarlos en la tienda. Empanadas y pasteles y galletas y pan de soda con mucha mantequilla.
Había bebidas para los adultos. En aquel tiempo solo había whisky y cerveza, luego se leían las cartas de Pascua que habían llegado de “casa”, es decir, de Irlanda. Después llegaba la música, los cantos y el baile, e incluso recitaciones. En algún momento mis hermanos mayores compraron una Victrola para tocar discos.
Voy a apreciar esos recuerdos en este muy extraño Domingo de Pascua 2020. Ustedes tienen los suyos y rezo para que les consuele, les de esperanza y les quite, aunque sea por un momento, la “oscuridad” de la Pascua 2020.
Que la Luz del Misterio Pascual del Señor, su muerte y Resurrección, brille intensamente en ustedes y en los suyos y en toda la “oscuridad” que estén pasando este Domingo de Pascua 2020.
Él ha Resucitado, tal como dijo. ¡ALELUYA!

Translate »