Una Parroquia con una Misión

En julio del año pasado, yo viaje a Aguascalientes, México, con la intención de mejorar mi español,  y en cierta manera resulto que aprenda mucho más. Conocí la gran fe y la cálida hospitalidad de la gente mexicana. También fui testigo del gozo y el amor de las Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, la comunidad religiosa de hermanas que me hospedaron gratuitamente el mes que pase en México.

Las hermanas fueron increíblemente desinteresadas en todo lo que hicieron. Así fuera cocinar una comida deliciosa, o cuidar a una hermana anciana o escuchar pacientemente mi pobre español,  las hermanas fueron siempre amables. Yo les estaré siempre agradecido por su hospitalidad. Tuve la oportunidad de visitar algunas de las misiones de las hermanas y mi corazón quedo especialmente capturado por un orfanatorio que ellas dirigen, llamado Hogar de la Niña. Las niñas están desde los 2  hasta los 22 veintidós años y están ahí porque sus padres murieron o porque a ellos  no pueden cuidarlas. Varias de las niñas fueron dejadas a la puerta del orfanatorio.

Las niñas  se mostraron llenas de energía y emoción cuando me conocieron, un sacerdote americano. Sabiendo que yo vivía en Los Estados Unidos una de las niñas me preguntó  si yo vivía cerca de Disney y otra si vivía cerca de Hollywood. Eso muestra la influencia de la televisión y las películas hacia el mundo más allá de nuestras fronteras. No me sorprendió  que no conocieran Bridgeton, Nueva Jersey, pero se sonrieron cuando yo les dije que vivía cerca de la Ciudad de Nueva York. (Cuando estas en México, Bridgeton queda cerca de Nueva York).

Yo creo que es importante para una comunidad parroquial tener el sentido de misión. La iglesia es más grande que los límites de su parroquia y como miembros del Cuerpo de Cristo tenemos la obligación de cuidar y amar a gente que no conocemos.

Cuando yo visite el  Orfanatorio Hogar de la Niña supe que encontré una misión que nuestra parroquia podía apoyar. Las hermanas religiosas que forman parte de nuestro personal, son también las que atienden el orfanatorio, así que tenemos una conexión que puede nutrirse y desarrollarse con los años. Cuando regrese de México después de mi estancia de  un mes yo le conté  a la gente de la Parroquia de la Santa Cruz acerca del orfanatorio y le dije esta es una misión que debemos apoyar. Los fieles respondieron tan generosamente como ellos siempre lo hacen. Pudimos recaudar fondos de $5,700 en unos cuantos meses.

Fue una bendición ver como los de habla inglesa como los hispanos trabajaban por una causa común. Regresé  a  México en abril  y presente el dinero, juntamente con unas playeras, rosarios y unas tarjetas encantadoras hechas a mano por una escuela secundaria local Academia de Nuestra Señora de la Misericordia en Newfield.

Las hermanas se mostraron muy agradecidas y las niñas estaban felices de tener ahora amigas americanas. Después de una hermosa Misa y una cena y mientras me preparaba para decir adiós, las niñas cortaron flores de los jardines cercanos y me las daban como un obsequio. Ellas también me presentaron una tarjeta grande en forma de corazón con sus nombres y un letrero que decía “Gracias”. “Amamos a la Parroquia de La Santa Cruz.” El amor es mutuo.

Por Padre Vincent G. Guest

Padre Vincent G. Guest es pastor de la Parroquia de la Santa Cruz, Bridgeton.